"El proceso en muy importante, mas importante que el libro mismo. O acaso sea mas exacto decir que, si el libro tiene alguna importancia, esta consiste en su recorrido" (Chacel. Obra Completa 3, 156)
Miss Blake no era más que una
mujer mundana, situada en la más íntima y feliz relación con la alta sociedad, por la que era admirada,
adorada. Aquella mujer había
mandado su invitación al periódico y el director, sin tener en cuenta sus convicciones, sin advertir que
era insensato
poner frente a frente a dos mujeres de tan distinta calidad
moral, se la transfería simplemente
por el hecho de ser ella la encargada de reseñar en el periódico los
acontecimientos del mundo femenino. Ella había creído siempre que el periódico
en que trabajaba era un diario honesto. Ciertamente, no pertenecía por entero a las creencias
últimas, las únicas en que se podía tener esperanza si se deseaba
la verdadera regeneración de
Inglaterra, pero siempre había acogido bien sus trabajos críticos, en los que no había una
línea que no fuera de la más
rigurosa austeridad, de la más implacable censura para todo
lo mundano. Por otra parte, sus
amigos no estaban lo suficiente afianzados para prescindir de todo apoyo fuera
de ellos: más bien eran combatidos, de modo que romper con el periódico, su ingreso más
positivo, era, por el momento,
imposible. Y en la carta del director veía, bien terminantemente, que no había medio de
negarse a reseñar la
exposición que miss Blake hacía de sus trabajos efectuados en Italia.
Aquella mujer tiranizaba a todo
Londres, y seguramente había puesto un empeño especial en conseguir la aquiescencia de
No hay comentarios:
Publicar un comentario